Martes, 01 Enero 2019 11:12

“ADEMÁS DE REPUESTOS, VENDEMOS UN SERVICIO”

José Aufiero y su hijo Sebastián, repasan la trayectoria de la empresa, que lleva más de 40 años en el mercado de autopartes. La historia de Neo Truck, radicada en Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires, comenzó en 1948, hace más de 70 años. “Mi papá, -dice José Aufiero-, trabajaba para terceros, era muy buen tornero, y en un momento, decidió empezar a fabricar”.

La historia de Neo Truck, radicada en Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires, comenzó en 1948, hace más de 70 años. “Mi papá, -dice José Aufiero-, trabajaba para terceros, era muy buen tornero, y en un momento, decidió empezar a fabricar”. Entonces comenzó a formar parte del circuito que se generó hace ya varios año en la calle “Warnes”, en la Ciudad de Buenos Aires, donde se concentran los negocios de autopartes. Así, durante años se especializaron en la mecanización de campanas de freno y masas de ruedas que otros distribuidores les compraban para exportar.

Con los años comenzaron a importar mercadería de Brasil, de la firma Tomé y se convirtieron en distribuidores oficiales, aunque también comercializan otras marcas como Durametal.

El espíritu emprendedor los llevó a poner una fábrica de fundición en Rosario, pero no prosperó por las altibajos de la industria argentina. “Los mejores años fueron del 80 al 90; en la calle Maturín, vendíamos al mostrador y en esa época todos vendían a Warnes y pasaban por nosotros”, recuerda José.
Con la experiencia que imparten más de 40 años de permanencia en el mercado de autopartes, con fuerzas renovadas y optimismo, José y su hijo Sebastián fundaron Neo Truck en 2004, con un grupo de trabajo seleccionado y coordinando cada sector de la empresa, con los proveedores y clientes. La empresa hoy está consolidada y comercializa campanas de freno, discos de freno, mazas de rueda, registros de freno, pulmones de freno, patas de apoyo, platos de enganche, rodamientos y retenes

R.A.: ¿Cómo sobrevivió la empresa a los vaivenes económicos?
José Aufiero: Son muchos años de trabajo y experiencia. Entre los 80 y 90 fue el mejor momento para nuestro negocio, pero entre el 97 y el 2001 vivimos la debacle total, donde estalló todo, porque financiábamos importaciones y teníamos facilidad de pago. Si debíamos 500 mil dólares, a nosotros nos debían 1.500.000 pero cuando estalló todo debíamos más y en dólares. Lo que cobramos siempre era mucho menos y tuvimos que vender propiedades para poder quedar bien con los bancos y con los proveedores. Pudimos sanear todo y levantarnos.

R.A.: ¿Y costó remontar?
J.A.: Si bien fueron tres años arduos porque desde los 90 la veníamos piloteando, a partir del 2003 empezó a mejorar. En el 2009, me separé de mis hermanos y de la empresa familiar -que se llamaba Masacan-, que hacía pastillas de freno. Ese año, arrancamos con Neo Truck. Nos fue bien, pese al cepo. Lo manejamos con la cámara, pesó mucho el conocimiento que teníamos y la trayectoria en el rubro.

Luego, cuando dejó de existir Masacan nos hicimos cargo de lo que tenían y ahí nos identificamos más con el sector de camiones. Es decir, sumamos otra unidad de negocios porque el hermano de José se vino con nosotros.

Antes, nos enfocábamos en los livianos. Ese cambio hizo que no fabricáramos directamente pero tercerizamos.

R.A.: ¿También representa un riesgo?
J.A.: Si, al ser un país cambiante queríamos tener varias áreas para cubrir.
En 2009, ampliamos la variedad de productos: pulmones de freno, platos de engancha patas de apoyo, rulemanes, retenes.

R.A.: ¿Y ahora fabrican?
J.A.: Fabricamos campanas de freno, masas de rueda, masas y campanas y discos para autos antiguos. Nos enfocamos en toda la línea completa. Importamos bulones, aros giratorios, rulemanes marca GBR, registro de freno automático. Pero todo esto requiere de una actualización constante. En lo que es masas y campanas de freno creo que nadie conoce como nosotros por eso podemos decir que somos líderes. R.A.: ¿Les modificó algo el nuevo sistema de cargas de escalabilidad?
J.A.: Sí lo trabajamos pero nosotros no hacemos la instalación. Le vendemos a los distribuidores que después venden a las casas de repuestos. Hacemos reposición, esos son nuestros clientes.

R.A.: ¿Venden en todo el país?
J.A.: Si, en todo el país y hemos exportado a Chile. Ahora, con el tema del dólar no llegamos con los precios porque China está expandiéndose muchísimo. Pero hoy en día llegamos a todo el país.

Sebastián: Nos abocamos al desarrollo y ante la necesidad estamos dispuestos a dar respuestas. En el 2009, teníamos solamente campanas de freno. Hoy nos enfocamos en más productos, en 10 años, tuvimos más de 20 productos para picks ups y autos.

R.A.: ¿Cómo está la empresa hoy en día?
J.A.: Hoy en día el mercado cambió mucho. Pese a que cayeron las ventas, agregamos masas de ruedas para pesados. Nuestra gama de productos sigue creciendo en estructura. Nos quedó chico el depósito. Hay que re-adaptarse al nuevo mercado. Por ahí quisiéramos ir más para General Paz. Las expectativas son seguir creciendo y cubrir las necesidades de mercado. Tenemos un stock constante para que eso sea un valor agregado. Además de repuestos, vendemos un servicio.
Hace un año atrás estábamos por comprar un terreno de 1.500 metros por la proyección de seguir creciendo. Siempre queremos seguir creciendo, es nuestro deseo. Lo que tenemos es propio, tanto los terrenos como los repartos. Eso es un gran acierto. 

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