Domingo, 25 Agosto 2019 19:25

SORTEAR LA CRISIS

Las entidades que representan al sector se muestran optimistas de cara al futuro y se encuentran a la espera que la situación mejore luego de las elecciones. ¿Cómo afecta la volatilidad del dólar y la inflación en las operaciones logísticas?.

Calcular el costo logístico del que todos hablan, se ha vuelto tendencia en la Argentina por cómo impacta en la producción, lo que cada vez lo torna más prioritario en el área de finanzas de todas las empresas. En un contexto de costos fijos altos, presión tributaria, y una inflación que no se licua por la merma de la actividad, parecen asfixiar a las empresas que por más que se ajusten no pueden levantar cabeza.

En el mes de junio la actividad vivió una tensa calma al registrar luego de varios meses un estancamiento en la evolución de costos. Según el índice que elabora la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) a través de su Centro Tecnológico de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial (C3T), para la Cámara Empresaria de Operado-res Logísticos (CEDOL), la variación del mes para los indicadores ha sido la siguiente: Con Costos de Transporte 0,43 por ciento; Sin Costos de Transporte 0,28 por ciento.

“La calma que antecede a la tormenta”, tituló la entidad, el texto que comunica los valores y asegura que “son el reflejo de la leve caída del dólar y las tasas de interés domésticas, que generan una falsa calma. Pero, lejos de revertir la tendencia, se trata de una pequeña contracción que se revertirá fuertemente en los próximos meses con incrementos de la mano de obra, el combustible y la seguridad, entre los indicadores más significativos”. Y resalta que el primer semestre de 2019 cierra con 17,44 por ciento en los Costos de Transporte y 13,29 por ciento Sin Costos de Transporte. Pese al complejo contexto económico, la producción de nuevos centros logísticos Premium continuó activa durante el primer semestre de 2019 y se finalizaron proyectos por 79.300 m2, lo cual supone un crecimiento del 4,4por ciento sobre el inventario del semestre previo. Así lo indica el último informe elaborado por el Departamento de Investigación de Mercado de Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos.
La demanda, en cambio, no acompañó con la ocupación de la nueva superficie y permanece a la expectativa de la recuperación de la actividad industrial y los resultados de las elecciones presidenciales. El menor número de transacciones y la reducción de los espacios ocupados, en un contexto de retroceso del consumo privado, motivó un descenso de la absorción neta, que se redujo un 56,7 por ciento respecto del semestre anterior. Como resultado, la vacancia se elevó hasta el 13,2 por ciento, cifra que supone 2,5 puntos porcentuales más que en el último semestre de 2018, y un crecimiento de la superficie disponible del 28,5 por ciento. Por submercados, la vacancia aumentó significativamente en zona Sur (+4,3 puntos porcentuales) como resultado de la entrada de 37.600 m2 nuevos, en su mayor parte ubicados en las zonas de Ezeiza y Spegazzini. El precio de alquiler medido en dólares experimentó un retroceso debido a la depreciación de la moneda local sumada a la caída de la actividad económica.

Al cierre del primer semestre de 2019 muestra un nuevo descenso del 10,3 por ciento, situándose en un promedio de 6,5 US$/m2/mes. Por zonas, la caída más fuerte se dio en el Oeste (17,5 por ciento). Respecto de lo que podría su-ceder de aquí en adelante, Santiago Isern, Broker Senior de Cushman & Wakefield señaló que “el nuevo paseo del bajo ha mejorado notablemente la conectividad entre el Norte y el Sur y definitivamente marcará la apertura y consolidación de nuevos sub mercados. Creemos que hacen falta más espacios de calidad en el Sur y en el Oeste y esto ayudará a que eso suceda”. “La devaluación que llevó al dólar a niveles de $ 40, las tasas de interés por encima del 70 por ciento y las medidas económicas tomadas a mitad de 2018, tienen impacto fuerte en toda la economía argentina”, rememora Raúl Garreta, Presidente de la Asociación Argentina de Logística Argentina (ARLOG). “La actividad industrial cayó en octubre un 6,8 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. Ve-mos que las ventas de autos bajan este año más del 45 por ciento y los despachos de motos en el orden del 50 por ciento. Lo mismo ocurre con electrodomésticos, la construcción y esto se repite en prácticamente todos los rubros incluyendo los de consumo masivo. Es claro que cuando las ventas caen tan fuertes, las plantas productivas reducen su actividad, el crédito se tornó inviable a esas tasas y por lo tanto las empresas tratan de bajar stocks para liberar capital de trabajo”, analiza el titular de ARLOG. Y, asegura que la comunidad logística no escapa a esta problemática y sus actividades también se ven fuertemente impactadas. “Las importaciones caen en este escenario, los operadores logísticos y transportistas en general, tienen menos volumen para transportar. La cadena de abastecimiento toda, sufre y desde ya la tasa de desempleo crece y afecta a muchísimas personas”, apunta.

Desde Hormetal, empresa constructora de depósitos premium para el sector logístico, coinciden en el balance, pero revelan que la corrida cambiaria los tomó por sorpresa. “El impacto más importante fue en los precios de insumos importados que están dolarizados. Igualmente, dentro de nuestro caso, no son tantos, pero el susto inicial paralizó la actividad”, cuenta Roberto Mollo, Director Comercial Regional de la firma. Y agrega que, en el caso de los insumos en dólares, “no hay otra posibilidad que trasladarlos di-rectamente a los precios. Los otros insumos que se van incrementando en el tiempo, los vamos ajustando con los índices de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), que, si bien no reflejan exactamente y al instante esas variaciones, se van acercando en los sucesivos meses. Hay que tener presente que nuestras obras, dada su magnitud, pueden durar entre 6, 8, 10 y hasta 12 meses según la envergadura de la misma. Al no poder trasladarse inmediatamente los costos a los precios, hay un deslizamiento en la menor rentabilidad. Todos hacemos un esfuerzo para no incrementar los precios y así entre todos poder sobrellevar esta circunstancia”. Aún así, Mollo rescata que los cambios económicos no afectan como en otros rubros ya que habían tomado una buena cantidad de obras, y el plazo de obra es largo, lo que garantiza un caudal de trabajo. “Además, a partir de la estabilización con el cambio de autoridades del BCRA, los inversores se empezaron a tranquilizar y ya están preguntando nuevamente por nuevas obras. Hay que tener en cuenta que, medido en USD, los precios en naves para logística o para industrias, hoy están en un nivel bajo y conveniente para invertir”, agrega.

“En nuestra actividad el impacto de la suba del dólar se ve reflejado especialmente en las inversiones, la mayoría de los equipos de movimiento utilizados en operaciones de warehousing son importados, lo mismo ocurre con camiones y sus repuestos. Por otra parte, también tiene impacto fuerte en todo lo relacionado a la tecnología”, expresa Facundo Casillas, Director Comercial de TASA Logística. En ese sentido, aclara que “como el negocio de la Logística es de márgenes muy acotados, en los contratos con nuestros clientes buscamos reflejar fórmulas polinómicas de ajuste por inflación a partir de índices, con las cuales en general -cuatrimestralmente - nos reunimos para -analizar las variaciones y así evitar un roce comercial de constante negociación. Ahora bien, en las circunstancias actuales, las variaciones son cada vez más altas y la frecuencia para ajustar también. Termina ocurriendo que es muy difícil trasladar a precios la totalidad y esto afecta seriamente los márgenes de la logística y de transporte”.
Como referente del mercado de parques logísticos, Eduardo Bastita, Ceo de Plaza Logística, también asegura que “el impacto de las corridas cambiarias en la actividad es fuerte, porque genera escenarios de mucha dificultad para planificar seriamente. La falta de una moneda estable es la principal limitante que tenemos desde el sector privado para poder apalancar el crecimiento”, por eso augura “cierta regularidad” para poder seguir invirtiendo.

Consultado sobre que estrategias permiten “combatir” la volatilidad del dólar y la creciente inflación, Bastita confiesa que “no es mucho lo que se puede hacer desde el sector privado para acompañar la lucha contra la inestabilidad, lamentablemente, nos tiene como espectadores de una turbulencia que no podemos combatir. Intentamos estar lo más a resguardos posible, siendo prudentes en la diversificación de nuestras fuentes de financiamiento”. Y, sobre el traslado a precios señala que “la cuenta rápida indica que cerca de un tercio de la devaluación, se traslada bastante rápido a precios. Y, ahora, quizás la recesión haga que el traslado sea un poco menor”.

 

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